Norman Rockwell y sus portadas para The Sarturday Evening Post. Una mini-historia de Norteamérica.

Por Helena Talaya-Manso

You cannot explain a Post cover, there has to be a total communication. If a cover doesn’t tell a complete story, if words are required to fill up hole in the story, it won’t do a Post cover.[i]

-Norman Rockwell

Recientemente, he visitado el museo dedicado al pintor e ilustrador norteamericano, Norman Rockwell en Stockbridge, Massachusetts. A Rockwell se le conoce como el pintor de América y muchos le consideran el pintor que mejor supo retratar “El sueño americano”.  La colección de cuadros que se exhiben en su museo, son casi todos los originales de sus famosas ilustraciones, la mayoría de ellas realizadas para la revista semanal The Saturday Evening Post. [ii]

Fig. 1
Trio in Early Motor Car. Portada del Post, julio 1920

Interesada como estoy en análisis de las portadas de la revistas ( véase mi entrada en este mismo blog de 18 de febrero de 2016 sobre la revista de los 80 La Luna de Madrid) aquí me ocupo de las cubiertas de la revista norteamericana The Saturday Evening Post, porque considero son unas interesantísimas reflexiones visuales que representan en sí mismas una mini-historia visual de Norteamérica.

La revista fue fundada en 1821 y se convirtió a principios del siglo XX en la revista semanal de mayor circulación de los Estados Unidos. En una época en la que no había radio ni televisión, durante cerca de 50 años, millones de americanos se llevaban el arte de Rockwell a sus casas. Allí, sentados en los sillones favoritos, en sus casas confortables, y rodeados de sus pertenencias más preciadas en compañía de su familia, leían la revista pero sobre todo miraban sus ilustraciones. Esta típica escena de costumbres norteamericana, nos permite entender esta íntima recepción del arte de Roswell.

Esta fue una de las primeras revistas que alcanzo 1 millón de suscriptores, un número tremendamente alto para la época, y asumió una posición dominante entre otras revistas norteamericanas hasta mediados de los 30, una posición que continuó influyendo en la vida cultural americana hasta el cese de la publicación semanal en 1969.

Los suscriptores leían el Post mientras se sentían confortables en la intimidad de sus casas, lo que sin duda les permitía desarrollar un sentido de identidad, o de identificación. En estas portadas que reflejaban lo cotidiano, los suscriptores se veían a sí mismos o a sus a sus vecinos: el niño travieso, el doctor, la cuidadora de niños, el dentista, la madre y el padre o el abuelo.

El que la revista tuviera cerca de un millón de suscripciones, demuestra su enorme popularidad, un hecho determinante para poder asegurar que se han llegado a identificar con todo un estilo de vida, hasta el punto que se puede decir que Norman Rockwell fue un ilustrador que ayudaría de una manera determinante a construir la identidad de todo un país a través de sus imágenes.

Entre 1916 y 1919, la mayoría de las portadas de Rockwell presentan niños alegres jugando. Estas imágenes están influenciadas por un movimiento de cambio en las actitudes sociales y culturales hacia los niños y adolescentes en la sociedad norteamericana. Los niños tenían más tiempo para disfrutar que nunca y dejaron de ser tratados como hombrecitos o mujercitas, gracias a los consejos de psicólogos, educadores, e ilustradores, que animaban a los padres a cuida la infancia de sus hijos haciendo de ella la mejor etapa de su vida de diversión y de juegos.

Sobre sus portadas de la década de 1920-1929, Normal Rockwell cita: “un chico inclinado observando los tejados mirando al mar, un viejo tocando el chelo mientras una joven baila, una pareja joven en un buggy, y perros, perros por todas partes, uno podría hacer este tipo de cosas en los años 20, incluso en los 30, a la gente le gustaba y a aceptaban una vida inocente y simple, y lo disfrutaban, y yo también”.

Entre 1930, y 1929, Rockwell no pintó la pobreza ni la desesperación de la Gran Depresión. Igual que las películas de este periodo, sus imágenes representan la fantasía, la aventura y un pasado distante. Películas, música, romance, deportes y viajes están entre los temas favoritos de Rockwell de esta década.

Fig. 3
Thanksgiving: Mother and Son Peeling Potatoes, 1945

1940-1949. Durante la Segunda Guerra Mundial, Rockwell creó las que pueden considerarse las imágenes arquetípicas de los hombre en el frente. Y después hizo crónica de la posguerra a través de su héroe Willie Gillis. Desde el momento de su alistamiento, hasta su regreso a casa, Willie representa refleja la experiencia de los hermanos los hijos, y las mujeres de muchos de los lectores del Post.

Fig.4
Package from home (Willie Gillis) Portada del Post, 1941

 

1950-1959. Rockwell continuó documentando el ‘baby boom’ después de la guerra con imágenes de la vida familiar. Igual que había hecho en las primeras décadas de su carrera, se concentró en  imagenes de niños y jóvenes, representando una amable y fácil transición de la pubertad y la adolescencia a la época adulta.

Figura 1.
The Runaway. Portada del Post, septiembre 1958.

De 1960 a 1963. En estos primeros años de los 60, la televisión erosionó el mercado y afectó negativamente a un negocio como el Post. Aparecieron muchas portadas fotográficas que resultaron en menores oportunidades para ilustradores que contaban historias cómo le gustaba hacer a Rockwell.  Finalmente, en el año 63 y después de 47 años, Rockwell dejó la revista lo que dio paso a una nueva etapa en su carrera de ilustrador.

Helena Talaya-Manso, Ph D – 25 de abril, 2017

Notas

[i] “Una portada del Post, no se puede explicar, tiene que ser una comunicación total. Si una portada no cuenta la historia completa, si se requieren palabras para completar la historia, entonces no es una portada del Post” (Mi traducción de la cita de Norman Rockwell)

[ii] Las imágenes aquí presentadas corresponden a fotografías tomadas por la autora en el museo Norman Rockwell, Massachusetts, USA.

 

Anuncios

La revista La Luna: una apuesta visual y estética de la posmodernidad madrileña de los 80.

por Helena Talaya-Manso (Oxford College, Emory University)

En su ensayo Contra la Interpretación Susan Sontag afirmaba que en nuestra época el arte tiene una nueva función y puede ser considerado un instrumento para modificar la conciencia y organizar nuevos tipos de sensibilidad. Hoy día, desaparecidos los límites convencionales entre el arte y no-arte, la alta y baja cultura, ha aparecido una nueva sensibilidad cultural que Lyotard proclamó como el fin de la época de las grandes metarrelatos o metanarrativas, esto nos permite afirmar que los productos culturales de nuestra época están bajo unas nuevas formas dentro de las cuales lo visual juega un papel indiscutible. En este trabajo voy a presentar una breve introducción al estudio de un medio de comunicación, la revista La Luna de Madrid que tuvo una importancia decisiva porque fue el instrumento mediático de un movimiento cultural transgresor y vanguardista, la Movida madrileña, que tuvo lugar en la sociedad española posfranquista, movimiento que definitivamente empujó para que la sociedad española alcanzara una modernidad posmoderna. En los anos 80 yo era una joven que vivía en Madrid y fui testigo de ese nuevo movimiento cultural que analicé como tesis doctoral para entender como aquella fuerza vital colectiva logró regenerar la cultura española heredada del franquismo.

La Luna gozaba de una indiscutible autoridad y tuvo un papel determinante en la nueva estética y la nueva sociedad madrileña. El papel que jugó la revista La Luna en este marco social fue el de servir como fijación discursiva de la Movida. Se publicaron un total de 48 números de noviembre de 1983 a mayo de 1988. El breve tiempo que duró la revista es un fiel reflejo de la rapidez con que acontecieron los cambios en la sociedad española, cambios que se manifestaron en unos nuevos estilos de expresión en los que la imagen tuvo un lugar predominante.

Foto 1- La Luna de Madrid Portada (0) copy                                  Foto 2- La Luna de Madrid- Portada 1

Portada del número 0 ( junio 1983)           Portada del número 1 ( noviembre 1983)

Los fundadores de La Luna  -dirigida por Borja Casani en su primera etapa y por Tono Martínez en al segunda-  tomaron como referentes, entre otros, dos publicaciones norteamericanas: el semanal Village Voice de Nueva York fundado por Norman Mailer a mediados de los 50 y la revista Interview, fundada por Andy Warhol en 1969 que formaba parte de The Factory, el estudio de arte que igualmente sirvió como modelo de  plataforma desde la que lanzar otros productos culturales. La revista La Luna era una ecléctica galería de arte sobre papel, una revista artística consecuencia final de una elaboración artesanal.

Foto 3- Diseno I       Foto 4- Diseno II

Diseño de la revista I                                                      Diseño de la revista II

La heterogeneidad de sus contenidos: fotografía, moda, cine, fotonovela, artes plásticas, editoriales de opinión, hicieron de La Luna un collage posmoderno. Uno de los aspectos interesantes de la revista es la importancia que concedió a la moda, dedicándole unos exquisitos reportajes ilustrados con fotografías de autor que eran a su vez productos artísticos en sí mismos. En El imperio de lo efímero el sociólogo francés Gilles Lipovetsky afirma que “La moda es un efectivo dispositivo social. Vivimos en sociedades dominadas por la frivolidad y la moda es el agente supremo de la dinámica individualista que responde a una sociedad en la que los valores culturales primordiales son el placer y la libertad individuales”. En una nueva sociedad, se trata de hacer que este cambio sea visible, y ello se logra fundamentalmente a través del cambio de la imagen, de cultivar la originalidad personal y romper con los códigos dominantes sobre el gusto y la apariencia.

Foto 5- La Luna de Madrid- Moda Foto Ouka Lele

Anuncio patrocinado por el organismo Plan de Diseño y Moda del Ministerio de Industria. Fotografía Ouka Lele (1986)

Otro elemento importante de la revista que ayuda a entender la nueva estética y al mismo tiempo refleja el nuevo cambio social en la sociedad española, se da a través de la publicidad. Fue Roland Barthes el primero en  aplicar el estudio semiológico a la imagen, -anteriormente restringido al campo lingüístico-. Aplicando este aanálisis vemos como las imágenes de la publicidad están  cargadas de connotaciones simbólicas que unían el producto a vender, con la simbología cultural de pertenencia al sector social a quienes estos mensajes iban dirigidos. El análisis de la publicidad muestra claramente como se adaptan los mensajes a un nuevo público utilizando una nueva estética como al contenido de la publicación.

Foto 6-Publicidad RENFE

Publicidad de RENFE ( Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) en la contraportada del número 19

Foto 7- Publicidad Hispano-Pais

Publicidad del banco Hispano Americano en La Luna (1986) y en el anuario de El País (1984)

Interesante comparar este ejemplo de publicidad referida al banco Hispano Americano. La imagen de la izquierda corresponde a un anuncio hecho por el banco para la revista La Luna (1986) y el anuncio de la derecha pertenece al diario El País, uno de los diarios de más tirada nacional en España , aparecido en la contraportada de su Anuario tan sólo dos años antes, en 1984. Interesa contrastar la diferencia por su estilo y su mensaje, en la imagen del anuncio de La Luna se representa un mecánico de coches que está limpiando un rutilante coche de color rojo. El mensaje escrito resalta de forma destacada y entre signos de admiración, “¡Hispano!” palabra que repite hasta cinco veces en el texto, explotándola en todo su contenido semántico, vendría a ser la apuesta de La Luna por un refundación cultural de una nueva sociedad en España, por mostrar con orgullo que lo español se presenta sin complejos como oferta al mundo, al mismo tiempo que es notoria la diferencia a nivel plástico, el diseño del anuncio es un dibujo en colores básicos resaltados sobre un fondo negro que recuerda indiscutiblemente el estilo de los cómics de la Movida. El anuncio parece dirigido a trabajadores -el mecánico- autónomos o por cuenta ajena, con proyectos en el futuro a los que se les ofrece soluciones a sus necesidades financieras. Por el contrario, el anuncio de El País presenta una imagen mas estandarizada. Las personas a las que se dirige el anuncio de El País son  sectores sociales de clase media que vienen representados por una pareja joven -él con corbata- y por una mujer vestida y peinada de manera más clásica o intemporal.  Con sus tarjetas de crédito en la mano  representan personas seguras de sí mismas, con poder adquisitivo que no parecen necesitan que se les refuerce ninguna identidad, lo que contrasta con el mecánico del anuncio de La Luna, un trabajador que bien pudiera estar limpiando el coche de los anteriores en la misma gasolinera. Pero sobre todo es el diseño gráfico el que cambia. Sobre fondo blanco, es un gran rótulo el que destaca por encima de las imágenes que son pequeñas. Un diseño gráfico totalmente convencional, que transmite un mensaje neutro, frente a la potencia artística, colorida e innovadora del anuncio de La Luna.

Me gustaría añadir como conclusión que la revista La Luna de Madrid en su triple carácter de producto cultural popular, de obra de arte en sí misma y -de manera fundamental- como medio de comunicación y expresión, representó una alternativa radical y también fue el  cauce de expresión de los sectores culturales y sociales que estaban excluidos de los convencionales medios de comunicación existentes. Además  consiguió introducir en el imaginario artístico y en el mercado del arte, algo ‘no artístico’ –o no aceptado– hasta ese momento. El conjunto de nuevas propuestas que se expresaron desde La Luna definitivamente produjeron un asentamiento de identidades que influyeron de manera definitiva en las nuevas generaciones y que afectaron posteriormente a todos los ámbitos de la cultura en la España de los 80.

Imágenes y prensa: la construcción de espacios visuales en la prensa ilustrada del siglo XIX en América Latina.

Por Rosangela de Jesus Silva[*]

Hace algunos años vengo realizando investigaciones sobre cuestiones relacionadas a la producción artística en el siglo XIX, sobre todo en Brasil. Durante ese recorrido, acabé llegando a los periódicos donde iba a buscar comentarios e informaciones de exposiciones y artistas. Entre los textos, algo que comenzó a llamarme la atención fue una gran cantidad de imágenes que trataban de los más variados temas, inclusive artísticos. Algunas cuestiones comenzaron a colocarse acerca del espacio que aquellas imágenes ocupaban y cómo éstas podrían ser fundamentales para entender visualidades que estaban siendo construidas en aquel momento. Con el objetivo de investigar más a fondo la presencia de aquellas imágenes nacería el proyecto “Imágenes que (des)construyen América Latina: prensa ilustrada en la segunda mitad del siglo XIX”.

Imagen de "El Mosquito" (1875)
Periódico “El Mosquito” (10 de otubre de 1875)

Dentro del universo que representa la prensa del siglo XIX busco analizar el repertorio de imágenes presente en revistas ilustradas, contemporáneas entre sí, en Brasil, Argentina y Paraguay, durante el proceso de formación de los Estados y de las identidades nacionales, momento fundamental para estudiar las posibilidades y los desafíos de la integración latinoamericana. La producción de esas imágenes en el siglo XIX presenta un diálogo proficuo con los eventos políticos, sociales y culturales. Al mismo tiempo son registrados y divulgados los “progresos”, los eventos culturales, las enfermedades como epidemias, problemas sanitarios y de infraestructura. Los nombres de las personalidades comenzaban a ganar rostros y las intrigas políticas eran metamorfoseadas en símbolos compartidos por la sociedad. Esos periódicos ofrecen un rico material que, para un entendimiento más completo, necesita de un trabajo coordinado e interdisciplinario. En ese sentido, los Estudios Visuales como área del conocimiento que apunta para los estudios interdisciplinarios al llamar la atención para la importancia del ver, busca entender la cultura visual, o sea, el estudio de todas las prácticas sociales de la visualidad humana, visualidad que según W. J. T. Mitchell, debe ser entendida no solo como construcción social, sino también como la construcción visual de lo social.

Revista Ilustrada Angelo Agostini. Año 1 Numero 1.
Revista Ilustrada, Angelo Agostini. Año 1, número 1.

Inicialmente fueron listados diez periódicos: cuatro en Brasil (O Mosquito[1] – 1869-1877; Revista Illustrada[2] – 1876-1898; O Besouro[3] – 1878-1879; Don Quixote[4] – 1895-1903), tres en Argentina (El Mosquito[5] – 1863-1893; La Ilustración Argentina – 1881-1888; Don Quijote[6] – 1884-1903) y dos en Paraguay (Cabichuí 1867-1868; El Centinela 1867-1868). Se busca comprender cómo esas imágenes se articulan con las discusiones en torno de temas como el progreso, la necesidad de “civilizarse” y, sobre todo, acerca de la construcción de la identidad nacional. En esas publicaciones hay proposiciones y orientaciones al público, traducidas en imágenes, con objetivos pedagógicos de formación de una sociedad ilustrada. Las construcciones y desconstrucciones de mitos y símbolos nacionales presentados en esos periódicos permiten al investigador identificar un rico universo de creación, atravesado por la búsqueda de entendimiento y crítica del país. Se evidencian disputas, proyectos políticos, sociales y culturales distintos. Demuestran que las identidades nacionales y los nacionalismos son productos históricos, y que, como tales, pueden ser resignificados y construidos en procesos, que en muchos momentos, pueden aproximarse en el contexto latinoamericano.

Semanario Don Quijote. Año 1, numero 1.
Semanario Don Quijote. Año 1, número 1.

Europa, particularmente Francia, fue, durante mucho tiempo, una referencia para los intelectuales latinoamericanos y en ese sentido, no sería una sorpresa el diálogo de esa producción ilustrada con el medio francés. Sin embargo, incluso siendo extranjeros, algunos de esos ilustradores como Angelo Agostini[7] (1842/3-1910) y Rafael Bordalo Pinheiro (1846-1905) en Brasil y Henri Stein (1843-1919) y Eduardo Sojo (1849-1908) en Argentina, darían a sus dibujos un enfoque especial a las cuestiones nacionales y a las personalidades políticas de esos países. Crearon un repertorio de imágenes integrado a la realidad político, social y cultural de los países que los acogieron, otorgando singularidad creativa a sus trabajos.

Video sobre al artista Angelo Agostini:

La experiencia paraguaya de Cabichuí – publicado quincenalmente – y de El Centinela – semanal – son publicaciones que nacieron en un momento decisivo en la historia paraguaya, en medio a la guerra y, por lo tanto, con propósitos claros y definidos. Los estudios de Josefina Plá, Ticio Escobar y Roberto Amigo apuntan para ese hecho y, discuten las condiciones de producción y circulación de esas revistas, así como también apuntan la presencia del guaraní como lengua también utilizada, además del castellano, en las publicaciones. La palabra Cabichuí significa abeja en guaraní. La primera revista era confeccionada y distribuida en el campo de batalla, mientras que El Centinela era hecha en Asunción. Para Ticio Escobar “Los grabados de Cabichuí y algunos de El Centinela constituyen el fenómeno más importante de la práctica visual paraguaya durante el S. XIX y uno de los casos más significativos de la historia del arte gráfico latino-americano de la época.”[8]

La prensa ilustrada alcanzaría en América Latina en general, mayor desarrollo en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo, con el uso de la litografía – los periódicos paraguayos aquí citados utilizaron la xilografía -. Aunque inicialmente esa técnica no permitiera la impresión de imágenes y texto – por eso, generalmente, las imágenes ocupaban páginas diferentes de los textos -, posibilitaba una mayor agilidad del dibujo hecho por el artista directamente sobre la piedra litográfica. El desarrollo de la técnica permitió publicaciones de calidad, alcanzando gran madurez, sobre todo, entre final del siglo XIX e inicio del XX.

Las revistas ilustradas aumentaron considerablemente el alcance visual de sus lectores, colocándolos en contacto con representaciones diversas, inclusive con nuevos paisajes. El diálogo imagen y texto, así como la actualidad de los debates permiten análisis de toda una coyuntura política, social y cultural de los países donde fueron publicados. Es posible reconstruir algunos de los debates, así como también recuperar un repertorio visual en términos locales, nacionales e internacionales y observar las referencias comunes, la circulación de ideas, la construcción y recurrencia de símbolos.

Comprender esos dibujos implica pensar varios aspectos que los envuelven como el contexto histórico en que fueron producidos, el humor, la técnica, la sátira, la asociación entre imagen y texto, el público, además de la crítica allí presente. Esas imágenes presentan una riqueza de significados y reflexiones que colocan al lector en contacto directo con una época y sus representaciones.

[*] Doctora en Historia del Arte (2010) por la Universidade Estadual de Campinas y profesora de la Universidade Federal da Integração Latino-Americana. Correo: rosangela.silva@unila.edu.br [http://lattes.cnpq.br/7168736233931232]

NOTAS

[1] Vídeo sobre el humor gráfico en Argentina, con énfasis en el periódico El Mosquito. [http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/Programas/ver?rec_id=102685]

[2] Números disponibles para consulta en la siguiente dirección: [http://memoria.bn.br/DocReader/docreader.aspx?bib=332747&pasta=ano%20187&pesq=]

[3] Números disponibles para consulta en la siguiente dirección: [http://memoria.bn.br/DocReader/docreader.aspx?bib=749915&pasta=ano%20187&pesq=]

[4] Números disponibles para consulta en la siguiente dirección: [http://memoria.bn.br/DocReader/docreader.aspx?bib=714178&pasta=ano%20189&pesq=]

[5] Números disponibles para consulta en la siguiente dirección: [http://www.wdl.org/es/item/7788/]

[6] Números disponibles para consulta en la siguiente dirección: [http://ravignanidigital.com.ar/libros/quijote/Q10000000.html]

[7] Vídeo sobre el artista Angelo Agostini [https://www.youtube.com/watch?v=XxLJ4KZgSio]

[8] ESCOBAR, Ticio. Una interpretación de las Artes Visuales en el Paraguay. Asunción: Servi Libros, 2007. P.260