EL ARDID DE LA MEMORIA. REPRESENTACIÓN, COMUNICACIÓN Y REMEMORACIÓN DE LOS EMIGRANTES Y DIFUNTOS A PARTIR DE LA IMAGEN FOTOGRÁFICA

por  Juan Manuel Hernández Almazán

Introducción: los que se van y los que se quedan

Esta entrada de blog tiene como antecedente mi tesis de maestría en antropología social, donde estudié las fotografías que retratan a los emigrantes y difuntos en varias localidades del municipio de Santa María del Rio, San Luis Potosí (mapa 1).

JUabn Manuel 1
Mapa 1. Santa María del Río, San Luis Potosí. Imagen descargada y editada con fines académicos de: http://www.cuentame.inegi.org.mx/mapas/pdf/entidades/div_municipal/slp.pdf 3 de noviembre de 2014

Al respecto, he identificado cómo varias de estas fotografías post mortem son enviadas a los familiares y amigos del difunto que se encontraban laborando en Estados Unidos durante su fallecimiento (fotografía 1 ); por su parte, los emigrantes envían fotografías que retratan parte de su vida diaria a sus familiares en Santa María del Río (fotografía 2). ¿A qué se debe este afán por retratar a los emigrantes y los difuntos, pero sobre todo cómo se (re)construye la memoria de los habitantes de Santa María del Río a partir de las fotografías de estos seres ausentes?

Fotografía 1. Josué González sin vida vestido a semejanza de San José y rodeado de sus familiares y amigos. Autor Juan Carlos González. Santa María del Río, S.L.P. 23 de abril de 2006. Archivo familia González Pérez.

Fotografía 2. Antonio Bárcenas cocinando dentro del restaurante donde trabaja en los EE.UU. Autor desconocido. Litltle Rock, Arkansas. Ca. 2006. Archivo Guadalupe Evangelista

Problemática: voluntad del recuerdo y necesidad del olvido

Al analizar esta red de similitudes entre emigrantes y difuntos, parto del hecho de que la muerte es un fenómeno que debilita el tejido social y amenaza su desintegración (Durkheim, 2012). Así, para contrarrestar el carácter impuro del fallecido, se realiza un ritual que le permita completar su transición entre vivo y muerto; es decir, la ambigüedad estructural del recién fallecido representa una contradicción en el sistema de definiciones y clasificaciones de su sociedad, que sólo el ritual mortuorio puede devolver al orden establecido bajo nuevas categorías (Douglas, 2007).

 Al respecto, los habitantes de Santa María del Río desnudan, bañan y visten a semejanza de algún santo a sus difuntos, quienes son depositados en ataúdes en el interior de sus casas. Allí se reza el rosario y se vela al cuerpo, el cual es trasladado al día siguiente a la parroquia local, donde se celebra una misa dedicada al fallecido y al final de la cual se le conduce al cementerio para su inhumación. A partir de entonces se lleva a cabo el novenario, es decir, los nueve días durante los cuales se reza el rosario en torno a una cruz de cal en el suelo, la cual sólo puede ser recogida al final del noveno día; de hecho, sólo los familiares del fallecido pueden levantar la cruz, pues a cada uno de ellos le corresponde recoger un fragmento de la misma.

La emigración no regulada hacia Estados Unidos ha dificultado este ritual, pues cada vez son más los jóvenes que salen de Santa María del Río hacia ese país, dejando atrás a su comunidad y a sus familias en aras de conseguir un empleo bien remunerado que les permita mejorar su economía a mediano y largo plazo antes de volver con los suyos, aunque sea de manera temporal.

En este sentido, a la emigración internacional indocumentada se le puede entender como un rito de paso. Al igual que el difunto, los emigrantes que salen de Santa María del Río experimentan una fase de separación, expresada mediante preparativos y despedidas; otra de liminalidad a lo largo de su viaje, en particular durante el cruce de la frontera entre ambas naciones, y una más de incorporación una vez en Estados Unidos, donde una red de parentesco y paisanaje facilita la adaptación a la vida diaria.

Existen además otras características que asemejan a los difuntos y emigrantes, como el factor de que la ausencia de estos últimos debilita el tejido social y amenaza la desintegración de su comunidad de origen, sobre todo cuando éstos “arrastran” a sus familiares para trabajar y vivir juntos en el país del norte.

Hipótesis: La renovación de los lazos comunitarios a través de la imagen

 Ante la ausencia de ambos personajes, las imágenes, en especial las fotografías, ofrecen la posibilidad de mantener viva su memoria y más aún continuar la comunicación tras su partida. En otras palabras, gracias a estas imágenes las relaciones interpersonales se actualizan bajo el ritmo de la vida cotidiana fuera de su comunidad de origen; hay que destacar la afectuosidad con que se dirigen los familiares de los difuntos a las fotografías de estos últimos, o bien cómo las imágenes son enviadas a los emigrantes, quienes encuentran en éstas objetos, personas, lugares y situaciones que refuerzan su identidad fuera de su comunidad de origen, siempre bajo códigos visuales compartidos.

 Por otra parte, cabe señalar la presencia de las cámaras fotográficas y de video a lo largo del ciclo de vida en Santa María del Río: desde el nacimiento, pasando por la emigración, hasta llegar a la muerte, existe un registro visual que da cuenta del desarrollo de una persona ante su comunidad. Estas imágenes dan testimonio de haber alcanzado una nueva etapa social, integran a los diversos miembros al grupo familiar, al mismo tiempo que sancionan su nueva condición frente a los demás: no sólo se retrata a individuos con características particulares, sino que también se representa a actores sociales bajo determinados roles en el interior de su comunidad (Bourdieu, 2003).

En definitiva, estas imágenes son un álbum fotográfico de los difuntos y los emigrantes en Santa María del Río. A partir de casos que combinan sus rasgos particulares, se alimenta la memoria colectiva de los seres ausentes. Pero antes que un registro meramente acumulativo, es necesario entender esta memoria como una narración visual dinámica (Augé, 1998). Y en tanto narración, las fotografías de emigrantes y difuntos acusan una selectividad tanto en lo que merece ser recordado como en la forma en que se evoca. Asimismo, las fotografías de emigrantes y difuntos no agotan su expresividad en hechos pasados, sino que responden a las inquietudes actuales de la comunidad.

Conclusión: ¿símbolo para quién?

El simbolismo que media entre los emigrantes y difuntos tiene su fundamento en ese mutismo de la vida diaria, aunque implícito en la organización social de los habitantes de Santa María del Río. En palabras de Pierre Bourdieu: “Los símbolos son los instrumentos por excelencia de la ‘integración social’: en tanto instrumentos de conocimiento y de comunicación, ellos hacen posible el consensus sobre el sentido del mundo social que contribuye fundamentalmente a la reproducción del orden social” (Bourdieu, 1977: 408).

Al respecto, cabe preguntarse sobre los límites de la interpretación simbólica; es decir, ¿símbolo para quién? Si bien considero que es importante no ceñirse en exclusiva a la exégesis de nuestros interlocutores, dado que el análisis se convertiría en una reproducción intraducible para nuestros propios esquemas sociales, tampoco es recomendable imponer una interpretación que no sea compartida por los actores sociales. En lugar de esto, considero que el sentido de los símbolos en antropología debe ser operacional; esto es, de acuerdo con el lugar y la momento en que nuestros interlocutores se expresan y comparten tales expresiones culturales, esto último con la condición previa de que cada sociedad produce sus propios símbolos y, en general, sus propias formas de vida.

Bibliografía

AUGÉ, Marc, Las formas del olvido, Barcelona, Gedisa, 1998.

 BOURDIEU, Pierre, Un arte medio. Ensayo sobre los usos sociales de la fotografía, Barcelona, Gustavo Gili, 2003.

_______ , “Sur le pouvoir symbolique”, en Annales. Économies, Sociétés, Civilisations, vol. XXXII, núm. 3, 1977′ pp. 405-411.

 DOUGLAS, Mary, Pureza y peligro. Un análisis de los conceptos de contaminación y tabú, Buenos Aires, Nueva Visión, 2007.

 DURKHEIM, Émile, El suicidio, Madrid, Akal, 2012.

 

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Marcos y la prensa (Primera de dos partes)

por Susana Rodríguez Aguilar* (UNAM)

“[…] las imágenes comienzan una nueva vida al ser observadas”: Raquel Tibol, crítica de arte, en la “entrevista al fotógrafo Pedro Meyer, ¿Quién quiere atenuar las disonancias?”, en Revista de la Universidad de México, No. 423, abril de 1986.

Identificar el uso de “cámaras fotográficas de rollo [Nikon F3, Canon AE-1 y T-70]” y una “máquina de escribir con rollo de cinta [Olivetti]” fue la primera reacción que provocó esta imagen que tomé con mi Contax T2, cuando la “subí” a mi espacio de Facebook (FB) en marzo del año 2014. Año en el que circularon en distintos medios y por supuesto en la web, varios materiales periodísticos y personales para celebrar y recordar “el levantamiento armado” del primero de enero de 1994, en el estado de Chiapas, México.

Foto: Susana Rodríguez, 1994

¡Cómo cambian las cosas! expresó en FB, quien se identificó como Jorge Brindis, y ahondó: “Ahora creo que se verían puras cámaras digitales y al comandante (sic) marcos tal ves (sic) con una LAPTOP o IPAD […] la tecnología a (sic) Permitido muchas cosas para bien y para mal, pero creo que hacer periodismo antes era con mayor calidad, por las limitantes que habían. Antes mandar información a otros lugares Era una odisea ahora. Desde el lugar donde Estés puedes hacer (sic) desde cualquier aparato”.

En 1994, los materiales en blanco y negro fueron revelados en los cuartos oscuros habilitados en hoteles y los rollos a color fueron revelados en laboratorios públicos. La transmisión a las distintas redacciones fue con scanner de negativos o por Prodigy. Algunos pidieron apoyo a pasajeros en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para entregar sus materiales al arribar a los diversos destinos. Los textos fueron dictados telefónicamente o remitidos vía fax.

Por escrito y a preguntas expresas, el fotógrafo Luis Jorge Gallegos argumentó que “en aquel momento no había cámaras digitales; es más, los únicos que llevaban una en ese momento eran los de OEM, Organización Editorial Mexicana que edita El Sol de México; que pusieron su camión de transmisiones vía satélite a un costado de la Catedral de San Cristóbal. Ni las agencias internacionales […] La diferencia que hay entre los medios de comunicación a veinte años es total. Tanto en la parte tecnológica como en la forma de publicar. El cambio del papel impreso a los medios electrónicos, su cambio y su auge es notable […] y coincide con los sucesos de 1994”.

Algunos de los fotógrafos que tomé en plena acción y en “zona zapatista”, cuando cubrí el hecho noticioso para la revista Mira -cuyo director general era Miguel Ángel Granados Chapa– los identificó la doctoranda Patricia García Banda y comentó en FB: “El que está atrás del brazo de manga roja es Manuel Carrilla del diario del Itsmo (sic) y adelante el de gorra rosa es Mario también del diario del Itsmo (sic) y el de la playera blanca, en medio parado es Arturo Talavera freelance en ese tiempo. Me comenta Arturo”. Banda y Talavera ahora encabezan el Taller Panóptico donde rescatan la fotografía estenopeica, la que se toma sin lente.

La “del brazo de manga roja” es Patricia Aridjis de la revista Mira, fotógrafa documentalista que ahora desarrolla proyectos personales. Los fotógrafos que están cerca de la “mujer zapatista” son: Luis Jorge Gallegos del diario Reforma; le sigue de camisa negra Ignacio Núñez Pliego que publicó en Reforma, en la revista Mira y en TVC por Cable: y Juan Manuel Alvarado del periódico El Norte de Monterrey.

Núñez comentó por escrito y a preguntas expresas, que permaneció en Chiapas casi un año, porque “creí que era la puerta por donde México iba a cambiar”. Además, el joven “despistado” como se califica en esa época de su vida, considera que los reporteros “somos testigos de y voceros de una realidad -cualquiera que sea-. Nadie nos cuenta las cosas, nosotros las vivimos”.

Durante ese tiempo, Núñez también se encargó de entregar los comunicados zapatistas a los periodistas que se congregaban en la sala de prensa habilitada en el Hotel Diego de Mazariegos, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Casa de estilo colonial del siglo XVIII que se ubica justo en el Centro Histórico de la ciudad, a un costado de la Catedral de San Cristóbal de las Casas. Ambos escenarios formaron también parte de esta historia.

Ignacio Núñez, ahora docente y capacitador independiente de periodistas, dijo no recordar el nombre de “la insurgente” que aparece en la foto, “pero la recuerdo preguntando una noche de luna, que sí podíamos ver la bandera que los gringos colocaron en la luna”.

Por su parte, Luis Jorge Gallegos expresó que la mayoría de los protagonistas de esta historia no tenían experiencia. “Todos éramos inocentes e inexpertos”. Sobre la imagen difundida en FB estableció que, “No deja de ser agradable verte a ti mismo a veinte años de distancia trabajando en un hecho histórico”. Lamentó que “no hay manera de resguardar como sociedad nuestros acervos históricos. Si no es de manera personal, al final se pierde un gran porcentaje de lo generado en las diversas etapas”. Gallegos, ahora encabeza proyectos personales: libros y conferencias, así como ensayos, sesiones y trabajos fotográficos.

La foto de “Marcos y la prensa” tiene un valor documental. La imagen pudo haberse integrado sólo a la historiografía personal o a la anécdota entre colegas pero por el momento, por el contexto, por los personajes principales [la mujer zapatista y el Sub. Comandante Insurgente Marcos, señalado por el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León el 9 de febrero de 1995, como Rafael Sebastián Guillén Vicente. Año en el que fueron detenidos presuntos zapatistas y simpatizantes del movimiento, lo que provocó la toma de calles del centro de la Ciudad de México para pedir la paz y la salida del Ejército de Chiapas]; así como por los personajes secundarios [los siete fotógrafos, de los que localicé a cuatro y les remití un cuestionario para obtener su testimonio, pero sólo dos respondieron] e incluso, por el tiempo que transcurrió antes de que se sorprendiera alguno de los aquí congelados; ahora, esta fotografía tiene un uso y un valor histórico.

Así las cosas, estas líneas como las de la siguiente entrega pretenden vincular y complementar la “historia vivida” a través del ejercicio periodismo, con el quehacer histórico. La historia oral, la fotografía documental, los textos periodísticos, el archivo personal, la red social Facebook [con sus características de respuesta inmediata y accidentada redacción] e incluso sus apreciables comentarios en este blog me permitirán construir una fracción del pasado reciente.

Sin olvidar que las preguntas: quién tomó la foto, quién creó el discurso informativo que la compone y/o quién estuvo detrás del encuadre se relacionan con otras interrogantes: quién la usa y/o con qué fin. Para registrar, para denunciar, para informar o sólo para difundir.

Respuestas que habrán de considerar el comentario realizado por uno de los aquí fotografiados, el subcomandante Marcos, quien dijo a esta reportera-historiadora [Marcos y la Prensa. Para llegar a ellos] que “Las palabras tienen un nuevo significado. Desde luego depende desde dónde se dicen. Si se dicen desde la demagogia, desde el engaño, la mentira, no tienen eco. Pero si las dicen, un grupo de indígenas que no tienen nada que perder, las palabras tienen un respaldo moral. La lectura de las palabras democracia, patria y justicia es distinta”.

Como distinta fue la primera lectura de esta foto en 1994, año en el que se generó. Como distinto fue el uso que se le dio, 20 años después de que se difundió en un pequeño grupo. Y distinta será su lectura en este espacio, tras presentarlo como un acontecimiento para mirar, 22 años después de su registro; debido a que “las imágenes comienzan una nueva vida al ser observadas”.

Bienvenido cualquier comentario. Continúo y concluyo en la próxima entrega.

* Susana ha ejercido el periodismo y la investigación histórica, la UNAM le reconoce los grados de licenciatura en Periodismo y Comunicación Colectiva y de maestría en Historia. Socia fundadora y encargada de prensa en la Red de Estudios Visuales Latinoamericanos (ReVLaT). Algunos de sus materiales pueden encontrarse en: http://www.researchgate.net/profile/Susana_Aguilar2/publications